El interés por resaltar el carácter expresivo de la propia materia pictórica, me llevó a comienzos de los años 90 a buscar soluciones para eludir las limitaciones impuestas por la naturaleza plana del lienzo que no permite más variaciones que el formato y la escala. Comencé entonces a fabricar estructuras con fibra de vidrio y poliéster que sirvieran de soporte a las pinturas en sustitución de la tela sobre bastidor. Surgieron así pinturas cuyas superficies se curvan, se doblan o se fragmentan, sin llegar a rompen con la condición tradicional de cuadro entendido como elemento colgado en la pared. Sin embargo, introducen un factor que cambia su naturaleza pues, al poder ser contempladas desde diversos puntos de vista, desde los que se obtienen imágenes distintas, amplían las posibilidades de interacción con quienes las miran. Más tarde, la propia dinámica del trabajo exigió crear estructuras que se emanciparan totalmente del muro y se irguieran sobre el suelo; éstas amplían su condición de pinturas al ofrecer dos caras y multiplican los puntos de vista, ofreciendo la posibilidad de conjugar simultáneamente zonas del anverso y el reverso dando lugar a composiciones distintas. Algunas de ellas, plegadas en zigzag se convirtieron en biombos con pinturas distintas en cada una de sus caras.
1990 – Mixta sobre estructura de poliéster – Dos piezas de 173x100x20cm y 173x100x27cm
1990 - mixta sobre estructura de poliéster - Dos piezas de 173x100x20cm y 173x100x27cm
mixta – 1990
1990 - mixta sobre estructura de poliéster
1990 - mixta sobre estructura de poliéster
1990 – mixta sobre estructura de poliéster
1990 - Mixta sobre tablero - 156x140cm
1990 - mixta sobre estructura de poliéster